La analogía entre pulir la madera, así como se pulen las ideas…
Las ideas amorfas, los proyectos o mejor dicho, los pre-proyectos, tienen un contorno casi definido, pero desenfocado su centro. Es muy crudo asimilar las reales intenciones de un objeto, cuando no se conoce su destino final, su forma definitiva, su acabado. Las ideas importantes, aunque en bruto, tienden a pulirse con los años, dejando esquirlas a su paso como “punta de diamante” que inciden en los seres humanos y en la historia en lo que tenían de bueno y de malo.
La madera, materia que el hombre maneja desde épocas ancestrales, pierde esquirlas desvelando la forma, pero no deja a su paso rastros considerables. Polvo. Variables de polvo. La pasión que puede encenderse en el pulimento de una figura de madera es radicalmente diferente a la lenta erosión que el tiempo otorga a las ideas.
Para pulir las ideas, hacen falta sociedades, generaciones enteras, muchos seres humanos. Para pulir la madera un par de manos hábiles. Las lijas son esos materiales antagónicos, cuyo objetivo es desmenusar la madera, descomponerla, hasta configurarla a su antojo (o al del lijador). Del mismo modo los conflictos, los enemigos, las ideas adversas, pulen y moldean las ideas en bruto, hasta que llegan a ser casi perfectas en su peculiar acabado.

Pulir las piezas de nuestros toys, es para nosotros tan importante como tener buenas ideas, las cuales tu socio o el que te quiere, pule por tí. Los toys están alcanzando un acabado minucioso y paciente, porque sus partes son pulidas como si fueran ideas escondidas en la madera. Casi siempre, con el tiempo, a las buenas ideas no se les añade nada. Se les quita.